El Dr. Héctor Pelegrina Cetran nace en 1936 en Mendoza (Argentina) donde estudia Medicina, simultaneando los tres últimos años como estudiante de la Facultad de Filosofía.

Licenciado en Medicina en 1962, realiza su formación psiquiátrica en la Cátedra de Psiquiatría de la Universidad de Cuyo (Mendoza), en un medio académico multidisciplinar de orientación fenomenológica, quedando integrado a su personal docente al finalizar la especialidad, en 1964. En 1966/1968 realiza (como becario) una estancia de perfeccionamiento de dos años en España, el primero de ellos en Madrid, bajo el magisterio del Prof. J.J. López Ibor. Ese año se relaciona personalmente con el filósofo Xavier Zubiri y asiste a sus cursos. El segundo año continúa su formación en Pamplona, dentro de la línea antropológica, bajo la supervisión del Prof. Soria Ruiz.

Regresa a Mendoza y es nombrado ese mismo año (1968) Profesor Protitular de la Cátedra de Psicofisiología en la Universidad Católica Argentina (Mendoza), y al año siguiente Profesor Titular de la Cátedra de Psicología de la Personalidad en la misma Universidad.

En 1970 es contratado por la Universidad Austral de Chile (Valdivia) para hacerse cargo de la Cátedra de Psiquiatría de su Facultad de Medicina. En 1972 se traslada a vivir a España, donde ha sido Profesor Adjunto del Departamento de psicología de la facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Madrid, en la que colabora regularmente (como Profesor Asociado) en cursos de posgrado.

Desde hace más de treinta años es miembro del Seminario de Investigación Filosófica de la Fundación Xavier Zubiri de Madrid. En 1998 es nombrado Profesor Huésped de la Facultad de Medicina de la Universidad Austral de Chile.
En 2007 es nombrado Miembro Honorario Extranjero de la Academia de Medicina de Chile.

Ha impartido numerosos cursos en Universidades de España, Argentina, Chile y Venezuela.

Dr. Héctor Pelegrina Cetran

Dr. Héctor Pelegrina Cetran

Áreas de Interés

Psiquiatría Antropológica

La Medicina humana actual integra en su campo desde la biología molecular hasta la ecología planetaria, como campo de vida de la persona en su relación vital con su entorno. La Psiquiatría antropológica es la rama médica dedicada al campo de la patología del comportamiento de la persona, como relación informacional (cognitiva) con su mundo. Nuestra conducta se estructura desde dos niveles diferentes: el biológico y el cultural. Antropológico señala el nivel evolutivo auténticamente humano: el surgimiento simbólico de las estructuras informacionales abstractas, organizando la construcción realizadora de la vida del “sujeto autónomo”. En esta visión la enfermedad psíquica se muestra como pérdida de la autonomía y libertad del sujeto.

Remito a mi trabajo “Maduración, libertad y salud psíquica”, publicado  en el  Anuario del Instituto Superior de Filosofía “San Juan Bosco” (Nº 4, 89-111, Burgos, 2011).

Psicopatología Fenomenológica

Desvelar las estructuras psicopatológicas del ser humano implica necesariamente tener una “antropología” a la altura de los tiempos. Una antropología que integre la actual visión biológica autopoiética, autoconstructiva de la vida en la relación armónica del organismo con su nicho ecológico, cuanto la visión cultural de su relación cognitiva y afectiva con su “mundo de vida”. La visión “fenomenológica”, desde finales del XIX, es la metodología que más profundamente ha contribuido a entender y comprender el surgimiento de la mente humana con su pensamiento y su palabra, con su inteligencia y su imaginación, constitutivas del carácter de realidad del mundo y de la propia realidad del sujeto humano autónomo, libre y creador de su mundo cultural.

Remito a mis textos sobre situación actual en Psicopatología: “Crisis, Necesidad y Desafío actual en Psicopatología". Y a mi libro “Fundamentos Antropológicos de la Psicopatología”, donde se conjuga la antropología fenomenológica con la teoría general de sistemas y la antropología filosófica de Zubiri.

Psicoterapia Hermenéutica

Desde los inicios del XX, la fenomenología ─ y la investigación de la percepción humana, por la psicología de la Gestalt─ mostraron que todas las percepciones humanas y todas sus acciones, están construidas por la interrelación pragmática de la experiencia entre el sujeto y los objetos de su circunstancia. Y que ese círculo sensorio-motriz de las relaciones sujeto-mundo incluye siempre ─ a partir del año de edad─ interpretaciones de significado y de sentido de los objetos para el sujeto, y de las pretensiones del sujeto hacia el mundo. El desvelamiento del sentido de la situación, fruto tanto de la actitud del sujeto, cuanto de la facticidad de la circunstancia, es la tarea de la hermenéutica. Ella constituye tanto la comprensión de las estructuras psicopatológicas cuanto la posibilidad de transformación psicoterapéutica de su sentido patológico.

Es el tema de mis trabajos “Fundamentos de la psicoterapia antropológica en ansiedad y pánico” publicado en Vertex, Rev. Arg. Psiq. (Bs.As., 1994, Vol. V Suplem. 2, 5-13). "La realidad como objetivo y fundamento de la psicoterapia fenomenológica

Investigación

Fundamentos del enfermar psíquico

Mi formación multidisciplinar, mi vocación intelectual y el conocimiento de los cambios paradigmáticos en la ciencia del siglo XX, me llevaron a centrar mis afanes de investigación sobre los “procesos de emergencia” de los fenómenos psicopatológicos, desde la “estructura sistémica del campo psíquico”. Así el estudio del campo de conciencia me llevó, en 1975, a publicar en los Archivos de Neurobiología de Madrid (Tomo XXXVIII, Nº 6) mi trabajo “Hacia una dialéctica estructural de la conciencia”. Treinta años más tarde, en el libro Imágenes de la psiquiatría española (Ed. bajo los auspicios de la Asoc. Mundial Psiquiat. por López-Ibor, Leal y Carbonell; en Glosa, Madrid, 2004, Cap. 3) publiqué mi trabajo sobre “Perspectivas transfenomenológicas en psicopatología”. Mi investigación ontológico-metodológica culmina en mí tratado de Psicopatología General, “Fundamentos Antropológicos de la Psicopatología”, publicado en 2006.

La visión estrictamente psicopatológica –no meramente semiológica– la inició Jaspers en la psiquiatría, madurando a lo largo del siglo XX (ver en el libro homenaje a los cien años de la Psicopatología General de Jaspers mi trabajo, en colaboración con el Dr. Otto Dörr, “Karl Jaspers’ General Psychopathology in the framework of clinical practice”). Visión que evolucionó desde el objetivismo descriptivo estático del substancialismo, hasta su visión actual dinámico-dialéctica, como la de Glatzel o la mía. Hoy las estructuras psicopatológicas no son vistas como síntomas o signos semiológicos de una patología subyacente, sino que aparecen como la propia enfermedad psíquica, como dinámicas de sentidos desrealizantes y despersonalizantes, que enajenan la vida del paciente. Otra cosa es que la emergencia de la conducta enajenada-enajenante esté siempre condicionada tanto por factores biológicos cuanto culturales, de significados simbólicos. (Ver mi ponencia de la 17ª Conferencia Internacional de Filosofía, Psiquiatría y Psicología [PPP, 2015, Frutillar, Chile.] “El enfermar psíquico. Hacia una Psicopatología Regional”).

Distinción de niveles estructurales

En la investigación psiquiátrica es fundamental la distinción de los caracteres de las diferentes dimensiones biológicas de la estructura del comportamiento humano, de los caracteres de sus dimensiones culturales, sin perder de vista la integración de ambas dimensiones de la conducta natural. Esta tarea mereológica, de discriminación de niveles dentro de una unidad sintética, en la psiquiatría la ha cumplido en buena parte la fenomenología, cuya actitud epistemológica es coherente con la “epistemología constructivista realista” por “causalidad emergente” de las ciencias contemporáneas, dentro del campo de los “sistemas complejos”. Siendo la vida humana el sistema más complejo que conocemos, fruto reciente de la evolución, donde el progreso evolutivo ha pasado del plano biológico al de la organización simbólica de la información.

Distinción: Es necesario distinguir subcampos dentro de las categorías psíquicas genéricas, como en el caso del “campo cognitivo”, o en el caso del “ámbito afectivo”. En el primer caso recomiendo la lectura de mi ponencia “Inteligencia, Logos y Razón en los desórdenes cognitivos”. Para el segundo caso recomiendo mis ponencias “Fenomenología diferencial del Ámbito afectivo en la Depresión” y “El sentido común en la Melancolía”.

Síntesis: Desde la actitud mereológica, es necesario también tener siempre presente la unidad sintética del sistema comportamental, como campo (o contexto) “desde donde” aparecen las estructuras psicopatológicas. La relación entre sujeto y objetos, de actos o acciones, se da siempre en el ámbito del comportamiento, que abarca a la persona con su personalidad, y a la situación con su sentido, que hace presente al “mundo de vida” de esa persona. Estructura de mundo que depende de la mentalidad del sujeto, de la cultura a la que pertenece y de su nivel de madurez. De aquí que la inmadurez de la mentalidad, y los conflictos entre estructuras de mundo no integradas armónicamente en la realización de la vida, constituyan hoy raíces cada vez más señaladas de la “vulnerabilidad” para una buena parte de la patología mental. Ver mi ponencia "Hitos evolutivos de la vulnerabilidad".

Respecto a estos campos, señalo aquí mi trabajo sobre “Maduración, libertad y salud psíquica”, publicado en el  Anuario del Instituto Superior de Filosofía “San Juan Bosco” (Nº 4, Burgos, 2011). Y mis trabajos sobre la “anorexia nervosa” en relación con la cultura de la Modernidad: “Anorexia nervosa y cultura actual”, publicado en Vertex, Rev. Arg. Psiq. (Bs.As., 1998, IX, supl. 2, 25-38) y “Mundo de vida y psicopatología: la anorexia”, publicado en Monografías de Psiquiatría, (Madrid, 2006, XVIII, nº 1, 48-60). O mi ponencia sobre el “Modelo de vida y estrés”. Respecto de las distinciones mereológicas de las estructuras fundamentales del campo psíquico, señalo aquí mi trabajo de diferenciación entre “Experiencia y Vivencia”, publicado en Archivos de Psiquiatría (Madrid, Vol.65, nº 4, 2002). Y mi próximo libro (en prensa) de “Psicopatología Regional”.