Desafío actual

Hoy, de un modo creciente en todo el mundo, se va percibiendo –como un desafío ineludible- la necesidad de superar el estado de insuficiencia de la psicopatología actual, y de las tablas sintomáticas y nosográficas al uso.
La insuficiencia es claramente presente, tanto en la praxis clínica cotidiana, cuanto en las evaluaciones críticas teóricas de las actuales nosologías (o nosografías?), y de su fundamentación paradigmática

Se va constatando, cada vez con mayor claridad, que las estructuras conceptuales de la psiquiatría y psicología clínica actuales, no se ajustan suficientemente a la nueva visión ontológica de la realidad general y antropológica en particular, que ha ido surgiendo a lo largo de todo el siglo XX, con el consiguiente ajuste metodológico.

• Patentización de la insuficiencia:

Esta insuficiencia se ha ido patentizando en los últimos años de un modo cada vez más ostensible en todos los ámbitos de la Psiquiatría y de la Psicología Clínica.

Nivel práctico:

En las nuevas generaciones profesionales se constata, frecuentemente, la dificultad argumental en la “fundamentación” del diagnóstico clínico y especialmente en la disquisición del “diagnóstico diferencial”. Esto está originando un porcentaje de errores diagnósticos y/o errores de manejo clínico terapéutico, al tiempo que una cotidiana insatisfacción de aquellos profesionales que no se conforman con una “actitud notarial” frente a los pacientes, de mero registro tipificado de sus manifestaciones sintomáticas (semejante a los exámenes académicos de múltiple choice), ni se contentan con una actuación resolutiva totalmente tecnificada, de aplicación de recetas standard a problemas "estandarizados”.
¡Esto no es de extrañar, dado lo sucedido en el plano teórico reflexivo de la profesión y su enseñanza!

Nivel teórico:

Para constatar la progresiva disminución del nivel de elaboración conceptual dentro de la psiquiatría, basta comparar las sucesivas ediciones de los manuales clásicos de la especialidad (valga como ejemplo el Kaplan). Ha ido desapareciendo en ellos el intento de “comprensión teórica” del proceso de enfermar psíquico y de sus manifestaciones sintomáticas. Por supuesto que esto ha sucedido acorde con los postulados teóricos del neopositivismo (ver “causas” de la crisis) de eliminar el plano teórico y atenerse a los hechos que aparecen naturalmente “dados” (los datos). ¡En todas las ciencias, el curso histórico del último siglo ha sido inverso, incluída la biología y las neurocicencias!
La ciencia comienza por la recogida de datos, que intenta comprender como manifestación de las estructuras íntimas de la realidad, presentes conceptualmente –como teoría general del campo- para pasar a intentar desvelar dichas estructuras a través de experimentos exploratorios, mediados por hipótesis teóricas. [Bachelard, Feyerabend, Bunge] Esta simplificación y desaparición del nivel “interpretativo” (teórico) es muy notable en el ámbito de las revistas profesionales. No sólo por la falta casi total de artículos de reflexión sobre los grandes temas antropológicos, que subyacen a la captación de la vida humana, sea esta normal o patológica, si no también por el nivel descriptivo de los hechos clínicos que aparece hoy en casi todas las publicaciones. (Compárense las descripciones de hoy con las que aparecen en las publicaciones de la primera mitad del siglo XX). ¡Parte de este hecho se explica por la errónea comprensión que el señalado positivismo hizo del concepto del “método descriptivo” que introdujo Jaspers en psicopatología, tomándolo (parcialmente) de Husserl! (Este tema no es explicitable en esta exposición sucinta, meramente enunciadora de la “situación actual”)

Nivel interdisciplinar:

Donde más sangrantes y dolorosas son las actuales insuficiencias, es en la patente dificultad y frecuente imposibilidad de realizar síntesis constructivas “epistemológicamente coherentes” entre los diferentes niveles de patentización de la patología psíquica. ¿Cómo integrar los crecientes conocimientos neurobiológicos con las manifestaciones vivenciales de los pacientes y sus correspondientes trastornos de conducta, con sus estructuras simbólicas y narrativas, que organizan el sentido perceptivo, actitudinal y operativo de los sujetos en sus mundos? (Qué sentido tiene la denominación de la anorexia como “trastorno de la alimentación”? ¿Es también un trastorno de la alimentación el “alcoholismo”? ¿Por qué no...en esa perspectiva?).
¡Predomina, más que nunca, la actitud reduccionista dentro de la especialidad. Ya no sólo entre las diferentes “escuelas”, sino especialmente entre los distintos planos o niveles de estructuración de la vida humana, como es el caso de los “biologicistas” ( no así muchos biólogos), que reducen toda la vida al plano orgánico y, dentro de este, intenta fundamentar todo en el nivel molecular de la biología. Pero también pasa con algunas escuelas “hermenéuticas”, que sólo ven estructuras lingüísticas en todos los fenómenos! Es cierto que parte de este reduccionismo y falta de diálogo entre estas distintas concepciones globales de la realidad, corresponde a la “inconmensurabilidad” entre diferentes paradigmas dentro de las ciencias, tan debatido hoy en epistemología desde Kuhn y otros! ¡¡Pero, a su vez, esta postura, tan dogmáticamente reduccionista en la psiquiatría actual, va en contra de la presente deriva histórica del conocimiento: interdisciplinariedad, coexistencia epistemológica de distintos paradigmas entre distintos niveles ontológicos de una ciencia, etc. Valga como ejemplo la convivencia del paradigma cuántico en la física microcosmos con el paradigma newtoniano en la física del mesocosmos del mundo humano habitual! • Demanda actual de superación:
Tal vez sea en los congresos internacionales donde están presentes más expresamente las insuficiencias señaladas. Y no sólo como preocupación en sus corrillos, que lo está, si no como ocupación intelectual propositiva en distintos foros de reflexión teórica. Valga como ejemplo: en Junio de 2003, la Asoc. Mundial de Psiquiatría (con otras grandes asociaciones), convocó en Viena una conferencia internacional monográfica sobre <<Diagnóstico en Psiquiatría>>, donde se discutió desde la pertinencia y operatividad de las tablas nosográficas internacionales en uso, hasta la <<fundamentación teórica del diagnóstico psiquiátrico>> (la mesa del último epígrafe estuvo constituida por el Prof. Otto Dörr, de Santiago de Chile; los Profs. Wiggins y Schwartz de EEUU de América; y por el Dr. Héctor Pelegrina)
¡En la mesa de conclusiones finales del congreso, la mayoría de sus participantes –no todos- convinieron en la necesidad de buscar una nueva fundamentación antropológica a la captación, comprensión y categorización del enfermar psíquico!
En el mismo año puedo señalar el VIII Congreso Internacional de Constructivismo y Psicoterapia, consagrado a la convergencia de Constructivism, Phenomenology and Brain Imaging.
Otro ejemplo de la demanda actual de superación de las presentes aporías de la psicopatología, ha sido la constitución de una red internacional de profesionales muy preocupados por este tema y sus posibles soluciones: la net “P.P.P.” (Philosophy, Psychiatry, & Psychology), que realiza un congreso internacional anual, y publica trimestralmente una revista con el mismo nombre desde hace tres lustros.

• Posibilidades actuales (de superación):

Personalmente creo que la situación actual está madura para intentar seriamente la superación del relatado estado de la psicopatología, sin olvidar que esta es “la ciencia básica de la psiquiatría”, como sabemos desde Jaspers.

Desde la Filosofía:

El cambio de horizonte que se dio entre el siglo XIX y el XX, desde el “idealismo” a la “filosofía de la experiencia”, al tiempo que se produjo la superación del substancialismo , tanto en la filosofía cuanto en la ciencia, va permitiendo sobrepasar la previa axiomática antropológica de dualismos contradictorios , que han originado aporías insuperables a lo largo de la historia. Me refiero a los dualismos <<conciencia/mundo exterior; representación/realidad (en-sí); subjetividad/verdad; espíritu/materia; datos sensoriales/intelección; percepción sensorial/motricidad; consciente/inconsciente; mente/cuerpo; etc.>>
Todos estos dualismos están actualmente en vías de resolución. En general, no tanto por los aportes de investigaciones concretas, cuanto por el cambio en el modo de entender la realidad, que permite formular estos problemas básicos de la antropología en una nueva perspectiva, desde la cual desaparecen muchos de los dualismos contradictorios y sus aporías insolubles.
¡Valga como ejemplo paradigmático “la de-sustantivación de la conciencia! Para muchos filósofos del siglo XX (Heidegger, el primero) no existe un ente que podamos denominar “La Conciencia”. Consciente sólo puede ser un adjetivo aplicable a algunos de los actos de relación inteligente entre un ser humano y lo otro que su propio acto. Entre los filósofos del siglo XX que piensan así, se encuentran los dos más importantes de la filosofía española: J.Ortega y Gasset y Xavier Zubiri. ¡¡Para la psicopatología, esta de-sustantivación es de enorme trascendencia, pues de ella depende la correcta intelección de lo que sean “las vivencias”, como puede verse –en parte- en las publicaciones de Martin-Santos o en mi trabajo “Vivencia y Experiencia”!!
[ver “Publicaciones...”]

Desde la Epistemología:

Aunque en este campo no hay un acuerdo general, poco a poco se va imponiendo una visión “constructivista”, semejante a la postulada por J. Piaget, en la que la interacción práxica niño-entorno va construyendo (co-estructurando) tanto la realidad externa con sus objetos (de mismidad conservada), cuanto la propia mismidad del sujeto. ¡Aquí la dualidad sujeto-objeto no es algo previo a la relación, sino una distinción y una diferencia que ha emergido desde el seno mismo de la interacción comunicativa organismo-medio, en que consiste el vivir de la vida! ¡¡ Esta epigénesis del sujeto y de la realidad condice también con la “filosofía de la inteligencia” y la “antropología” de X. Zubiri!!
Esta epistemología constructivista nos permite también entender claramente el concepto de <<reificación>> de todo lo percibido por el ser humano, y que constatamos diariamente en los pacientes psíquicos, en todo aquello que les afecta, pues todo lo actualizado en sus vivencias tiene carácter de realidad, aunque ellos se den cuenta –“racionalmente”- de la procedencia imaginaria de muchos objetos de sus vivencias patológicas. [ver el estudio fenomenológico sobre “La construcción social de la realidad” en el libro de Berger y Luckmann]

Desde la nueva Antropología:

Las posibilidades que se derivan de este campo son inmensas. Van desde la nueva visión teórica de la biología en Varela y Maturana o en Jonas* (imprescindible) o los estudios antropológicos derivados de la psicología de la percepción de la Gestalt, pasando por la fenomenología de la corporalidad de Merleau-Ponty o Michel Henry, hasta las antropologías actuales de Gehlen o de Ferry y Vincent, pasando por las antropologías fundadas en el estudio de las formas simbólicas, desde Cassirer, o desde Wittgenstein y la filosofía analítica, o desde la hermenéutica de origen fenomenológico de Heidegger, Gadamer o Ricoeur.
Actualmente hay numerosos centros académicos de filosofía y antropología filosófica, centrados en el estudio fenomenológico y post-fenomenológico de dimensiones psicológicas y psicopatológicas del ser humano. Por ejemplo el “Centro para la investigación de la subjetividad”, en Copenhague (Dinamarca), dirigido por el Prof. Dan Zahavi; o el duo filosófico norteamericano constituido por el Prof. O. Wiggins y el Prof. M. Schwartz, de las Univers. de Louisville y de Cleveland, en Norteamérica.
No es posible entrar aquí en todo este piélago inmenso de psoibilidades, pero sí verlas apareciendo de modo cada vez más nítidas y productivas en la bibliografía pertinente, como quedará señalado en el siguiente epígrafe.

Desde la Psiquiatría:

En la revista Philosophy, Psychiatry & Psychology, ya mencionada, que dirige el Prof. Fulford, puede verse el enorme esfuerzo, de numerosos autores y grupos profesionales, abordando los temas más nucleares de la psicopatología en relación a las aportaciones actuales e históricas de la filosofía, con enorme rigor y progresiva fecundidad.
También puede verse este tipo de aportaciones en otras revistas, como es “Psychopathology”, dirigida por el Prof. Mundt de Heidelberg, o en el “Journal of phenomenological psychology”, editada por Frederick Wertz en Nueva York, y en muchas otras revistas de prestigio mundial.
En todas ellas puede verse también el esfuerzo por revitalizar la línea fenomenológica de la psicopatología, que cultivan con progresivo éxito grupos como el de los discípulos de Tellenbach de Heidelberg, que ya han aportado notables contribuciones, como es el caso del prof. Kraus, o del Prof. Dörr. O el grupo Ballerini, Rossi-Monti y Stanghellini de Italia. O el Prof. Bin Kimura de Japón. También puedo mencionar aquí al grupo del Instituto de Psicología y Psicoterapia Cognitiva Post-Racionalista de Roma (Italia), fundado por Guidano y diriguido actualmente por Arciero, en sus intentos de integración del cognitivismo post-racionalista con la fenomenología hermenéutica.

¡Es dentro de este ámbito donde intento aportar mi pequeña contribución a la revitalización de la psicopatología, procurando fundamentarla en la antropología contemporánea, dentro del nuevo paradigma ontológico y epistemológico, tomando como uno de los parámetros fundamentales la fenomenología, especialmente en su evolución más reciente (trans-fenomenológica?). Dentro de esta línea, me apoyo en la enorme obra filosófica y antropológica del filósofo Xavier Zubiri, quien, basándose en un prodigioso conocimiento de las ciencias contemporáneas, ha dado pasos de gigante en la renovación teórica de esas disciplinas.
Toda esta fundamentación la intento enmarcar dentro de la Teoría General de Sistemas, que es por hoy la teoría de mayor abstracción, que permite integrar los distintos niveles o regiones ontológicas de la organización del humano y su vivir. Esta distinción e integración de los caracteres de las diferentes dimensiones de una totalidad es la llamada “Mereología”.

Fruto de mi esfuerzo intelectual de 40 años, fundamentado en mi experiencia clínica y psicoterapéutica de esas mismas décadas, es la publicación en el año 2006 de mi libro “Fundamentos Antropológicos de la Psicopatología”, y mi reciente libro "Psicopatología Regional" (en prensa).